Thursday, August 20, 2015

Homilia, Tome Su Camino al Communión

XX Tiempo Ordinario
Parroquia de San José
El 16 de Agosto, 2015 
Austin, TX

Si el domingo pasado los Judíos murmuraban porque Jesús dijo que es el pan de vida, hoy están disgustados porque Jesús dijo que esté pan es Su carne. ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? les discutían entre ellos mismos. Y así no bastó, Jesús juntó Si no comen la carne del Hijo del Hombre y no beben su sangre, no tiene vida en ustedes. Entonces Jesus les hace dos puntos, que el pan de vida es Su carne y que se debe comerlo para tener vida. 

¿Pero que es esté pan de que estamos discutiendo? El pan se refiere a la historia del maná que el Señor dio en el desierto a los Judíos. Miente los Judíos acababan el Exodo de Egipto, tenían atravesar el desierto. Porque no hay nada para nadie en el desierto y menos por un pueblo total, los Judíos murmuraban a Moisés que estaban muriendo de hambre. Por eso Dios les contestó y dio cada día pan o que se llama maná. Cada día por la mañana descendía algo sobre el suelo del desierto, una cosa menuda, como granos, parecida a la escarcha (Ex 16:14). Porque no sabían que era, lo llamaban maná que es decir en Hebreo ¿que es eso?. Pero esté ¿que es eso? que dio el Señor fue solamente una seña, un imagen de que vendrá, que Él dará por Su Hijo. Vean como aparecidos son este maná y la Eucaristía. Se dice que el maná era muy fino, delgado, como huelas blancas sobre el suelo (Ex 16:31). ¿No es que la hostia parece como el maná? Por lo más el maná descendió por el rocío de la mañana. Cada vez que celebremos la misa, cuando el sacerdote impone sus manos sobre los dones, se invoca el Espíritu Santo sobre el pan por la imagen del rocío Pero ahora no es el símbolo pero la realidad; no es el pan que se comieron y murieron pero el pan de vida que se come y no morirá. 

Pero si hubiera una duda más, oye que dice San Pablo a los corintios: el Pueblo de Moisés, todos comieron del mismo alimento espiritual y bebieron la misma bebida espiritual; el agua brotaba de una roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo (1Cor 10:1-4). Hermanos, nosotros sabemos que es este maná. No es un ¿que es eso?; es el cuerpo y la sangre de Cristo. Como los Judíos comieron y bebieron cosas en el Espíritu, ahora nosotros comemos y bebimos la realidad, el cuerpo y sangre de Cristo. San Pablo afirma que como Moisés golpeó la roca y salió agua, el soldado golpeó a Cristo sobre la cruz saliendo agua y sangre. Esto mismos Cristo sobre la cruz que comemos y el mismo sangre suyo que llena el cáliz. 

Pero Jesús no nos deja aquí. Continua a decir que este pan vale por la vida eterna y si no se come no tendrá vida. El requisito para tener la vida, viene de la historia de la Pascua de Israel. Antes de huir de Egipto, como el ultimo de los 10 plagues que infligió Dios sobre los Egiptos, Dios iba a quitar la vada de cada primogénito. A fin que no pasa a su familia, el Señor dijo que sacrifican un corderdito, poniendo su sangre sobre los postes y la parte superior de la puerta y comerlo todo de el (Ex 12:6-7). Así la muerte no pasa sobre la casa y viven. ¡Entonces era necesario para la vida! Pero vean la semejanza entre el corderdito y Jesús. Sin defecto, que es decir sin pecado y Jesús es el único hombre sin pecado. De más, el Juan Baptista dijo en el mismo Evangelio de Juan—ahí viene el Cordero de Dios, el que quita el pecado del muno (Jn 1:29). ¿No es que dice el sacerdote lo mismo a cada Eucarística y nos le respondemos—cordero de Dios que quita el pecado del mundo? Él es nuestra Pascua, nuestra corderdito que sacrificamos para que la muerte nos pasa. Vean como Su sangre que bebimos se queda sobre la puerta de nuestras cuerpos, los labios, para que la muerte nos pasa.   

Entonces vengan y comen todos. Vengan a la cena del Señor. Como nos invita la Sabiduría en la primera lectura, vengamos a la casa del Señor y comen de la mesa ya pronta para nosotros. Vino y pan, todo. 

Pero ten cuidado. La Sabiduría les invita a todos como sencillos o niños de crecer a fin que puedan comer a esta mesa. Pues decir que hay un camino de sabiduría a esta mesa; tenemos que madurar. Nosotros sabemos ya esto, que hay algunas veces obstáculos a recibir la comunión. Situaciones difíciles o irregulares, estados de pecado que no nos permite a recibir la comunión. Y ustedes saben esto muy bien. Damos la bendición durante a la comunión a muchas personas. Pero esto no basta. Tenemos que tomar el camino al comunión. Como dijo Jesús, es más que Su carne, la Eucaristía es necesario para la vida eterna. Quien no lo come, no tendrá vida. Por eso, tenemos que recordar que estamos siempre invitados a la cena por un camino a la comunión completa. La invitación de la Sabiduría hoy es la invitación de Cristo a seguir un camino al comunión. Y tenemos que tomar eso camino, se queremos vivir.

Cantamos mucho, ¿no?, del camino o la via. Tenemos también la Virgen de este titulo. ¿Pero lo sigamos? 


Todos estamos pecadores en el camino a la comunión. Cada uno tiene lo suyo. Por aquellos que no puedan recibir la comunión, tome su camino. Hay pasos, pasos practicas que puedan tomar. Hay vías para recibir la gracia y poco a poco llegar a la comunión completa. Habla con el Pastor, los sacerdotes, los cleros (diáconos), o las hermanas, para identificar esto camino al comunión. Este es el pan de vida, pan de la vida eterna. Pan que es el cuerpo del Señor sin el que no hay vida.               

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